Los 20 mil millones de dólares que dispuso el Gobierno estadounidense para adquirir acciones del grupo financiero Citigroup señala que por falta de dinero la devastadora crisis económica no dejará de resolverse.
No sólo se ha inyectado recursos al gigante empresarial particularmente golpeado por préstamos hipotecarios, sino que el Gobierno ha garantizado cientos de miles de millones de dólares en activos riesgosos.
La decisión tiene sentido, pues la quiebra de Citigroup, que ya ha tenido que hacer traumáticos recortes, complicaría aún más la crisis financiera y los apuros que padece la economía estadounidense. Consciente de su responsabilidad el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos no lo pensaron dos veces.
A pesar de medidas tan necesarias es todavía una incógnita la indecisión para procesar a los banqueros responsables de la crisis o que habrían malversado recursos. Pero no cabe dudas de que había que auxiliar a emporios como Citigroup, cuyas acciones bursátiles han retrocedido por la inquietud generada por su estado financiero.
De lo que hay que asegurarse es de que los 20 mil millones de dólares en acciones contribuyan a la capitalización del gigante y no se vayan por el sumidero que agravó la crisis. Más cuando se teme que el rescate ponga en riesgos miles de millones de dólares de los contribuyentes.
Estados Unidos sabe de dónde sacar recursos para afrontar la crisis, pero sería imperdonable y fatal, sobre todo después de la infausta experiencia, no redoblar la vigilancia de las operaciones bancarias.
