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Cójanlo

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“Senda explosiva”

 

El Banco Mundial ha vuelto a poner el dedo en la llaga sobre la deuda consolidada del sector público. Aunque por aquí nadie se dé por aludido, el problema no deja de ser angustiante. Y no solo en lo concerniente a las futuras generaciones, que son quienes cargarán con las peores consecuencias. A diciembre de 2013, la deuda era un 45% del Producto Interno Bruto (PIB).

Pero en los primeros seis meses de este año se elevó a un 48. Los economistas de la entidad advierten, con un lenguaje no tan diplomático, que para evitar “una senda explosiva” el Gobierno debe mejorar su monitoreo y mitigar los riesgos y vulnerabilidades en los ámbitos fiscales y externos.

Porque “un déficit primario peor a lo esperado o un “shock” sobre la tasa de cambio podrían resultar en unos niveles insostenibles de la deuda pública”. Para mayor incertidumbre la entidad tiene sus reservas sobre las estadísticas locales, lo que se advierte al recomendar una evaluación exhaustiva de los pasivos contingentes (las garantías otorgadas a terceros) para obtener datos fidedignos sobre el real peso de la deuda. La preocupación del Banco Mundial constituye, sin que nadie se llame a engaño, una señal de alerta.

El Nacional

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