El director de Migración, Sigfrido Pared Pérez, tiene que evitar por todos los medios que civiles intervengan en el proceso de repatriación de haitianos indocumentados. La intromisión puede dar lugar a aviesas interpretaciones sobre la decisión de las autoridades contra los haitianos ilegales en el país. Eso de que habitantes del distrito municipal de Pueblo Nuevo, en Mao, formen supuestas comisiones para colaborar con las repatriaciones de ninguna manera puede aceptarse. Aparte de no ser un asunto de civiles, es obvio que esa participación también genera tensiones. ¿De cuáles elementos disponen esos civiles para perseguir a haitianos indocumentados? No se puede negar que tras el terremoto del que se ha cumplido el primer aniversario y de la epidemia de cólera, decenas de miles de haitianos han cruzado la frontera y se han establecido en diferentes puntos de la geografía. Pero la tarea de ubicarlos y repatriarlos compete exclusivamente a las Fuerzas Armadas y a la Dirección de Migración. Pared Pérez, que ha dirigido el proceso con eficiencia, sin afectar los derechos de los repatriados, debe mantenerse alerta para evitar innecesarios encontronazos.
