Detector botellas
El exceso de empleados que cobran sin trabajar en el Ministerio de Salud Pública ha sido definido como un cáncer que limita los servicios hospitalarios. Las autoridades, conscientes de que los centros de salud se han convertido en canteras del clientelismo y la corrupción, han anunciado acciones para corregir la deplorable fuga de recursos.
Para detectar, en su propio lenguaje, a miles de empleados que cobran sin trabajar, otros que residen en el exterior y algunos que cobran con tarjetas de parientes fallecidos, la titular de la cartera, Altagracia Guzmán Marcelino, anunció que este mes se pagará de manera personal. No se trata del método más eficaz para detectar las botellas, pero representa un paso importante, sobre todo si no se queda en buenas intenciones o en el plano mediático. Los 73 mil empleados con que cuenta el ministerio consumen, según su titular, el 73 por ciento del presupuesto de la cartera.
Con ese peso es obvio que no pueden dar para un servicio de calidad a la población que por necesidad tiene que acudir a los hospitales públicos. Son muchos los casos que presentan al sistema de salud muy distante de un modelo de eficiencia, tanto en lo referente a la administración de los recursos como en atenciones a los usuarios.

