También el nuncio
El embajador de Estados Unidos, James W. Brewster, ha encontrado en el nuncio, monseñor Jude Thaddeus Okolo, otra voz autorizada en su cruzada contra la corrupción y el narco. Sin importarle en lo más mínimo que se le tilde injerencista, Brewster no ha cesado de advertir sobre las consecuencias y de exhortar a la población a que denuncie la dilapidación de los recursos públicos. En una misa solemne en la Base Aérea de San Isidro, el nuncio Okolo retomó el discurso al exhortar a los militares a distanciarse de la corrupción y respetar los valores patrios.
En un momento en que militares y policías han estado en el centro de varios escándalos, el llamado del religioso es muy oportuno. No solo en lo que respecta a alejarse del enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y otras expresiones de la corrupción, sino en cuanto a poner en alto los valores patrios y morales.
Como la honradez premia, la arenga de Okolo no debe caer al vacío, sino acogida por todos los militares a quienes la sociedad recompensará su papel como garantes del sistema democrático. Y como modelos de buena conducta, que ante la descomposición en que se encuentra la nación es más necesaria que nunca.

