Filas con Maduro
Los países del Alba (Alianza Bolivariana de las Américas) no han tardado en ponerse al lado del presidente Nicolás Maduro frente a las sanciones de Estados Unidos contra siete funcionarios de su Gobierno y la declaración de Venezuela como “amenaza a la seguridad nacional”. Para guardar las apariencias no solo reprocharon la decisión de Obama, a quienes advirtieron que la región es una zona de paz, sino un diálogo en Venezuela para zanjar diferencias internas.
El bloque no se pronunció sobre la detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, ni otros acontecimientos que han generado inquietud en la comunidad internacional. Ante la decisión de Washington, el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela subsidia la venta de petróleo a los países de la región, fue enarbolado como muestra de que se trata de una nación solidaria, que de ninguna manera puede representar un peligro para la seguridad de ningún país.
Pero Maduro, lejos de amilanarse, ha subido el tono de su discurso e incluso adoptado decisiones desafiantes. Uno de los funcionarios objetados por Washington fue designado en puesto de más categoría. Y en lo que bajan las aguas cosecha solidaridad.

