Historia se repite
Con la quiebra del Banco Peravia, la historia se repite. Los ahorrantes han sido resarcidos y las autoridades monetarias se han querellado judicialmente contra los ejecutivos a quienes se responsabiliza del déficit operacional. Se ha actuado conforme a la ley, pero con la salvedad de que en el proceso se han acumulado algunas interrogantes.
Una, que no se inició una investigación cuando inversionistas alertaron a la Fiscalía del Distrito Nacional de que los ejecutivos del banco se atrasaron en el pago de los intereses y que rehusaban devolverles su capital. Otra es que los principales ejecutivos, de nacionalidad venezolana, carecían de trayectoria en el sector bancario y aún así se les permitió dirigir la entidad. Para más conjeturas, los principales ejecutivos pudieron largarse del país, pues ni siquiera como medida precautoria se les impuso impedimento de salida.
Al agotarse el proceso, se procedió con los ahorrantes y ejecutivos conforme al mandato de la Ley Monetaria, pero es obvio que en materia de supervisión hubo algo que falló. Y ahora, como algunos ejecutivos salieron del país, su captura y extradición plantea otra interrogante.
