Tiene la palabra
En Grecia, sumergida en una inquietante crisis de liquidez, a tal extremo que no pudo cumplir ayer con el pago de 1,600 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI), se hará lo que decida el pueblo en el referéndum convocado para el domingo sobre las medidas para enfrentar la calamitosa situación.
Los gobernantes, que han resistido las condiciones para que el país heleno acepte un rescate, han preferido que el pueblo que los eligió se involucre en la solución del problema. Con todo y el amplio respaldo con que ha contado en medio de una crisis que ha provocado el default o suspensión de pago, y a causa de la cual se recurrió a un corralito al estilo Argentina, en 2001.
La oposición y medios europeos han cuestionado la maniobra de los gobernantes, pero sin valorar las trapisondas en que incurrieron los responsables de la actual crisis, entre las que figura manipulación de las estadísticas para ingresar a la zona euro. Conscientes de las consecuencias, será un problema de los helenos si deciden romper con la moneda común. O si aceptan más austeridad y reformas entre las condiciones del Banco Central Europeo (BCE) para un plan de rescate.

