Las peculiaridades de la política criolla elimina cualquier dejo de asombro en la decisión del exjefe del Ejército, Jorge Zorrilla Ozuna, de respaldar a los candidatos electorales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Y lo que todavía es más: que el PLD exhiba el apoyo del oficial retirado como una gran conquista. Ese Zorrilla Ozuna que hoy endosa su apoyo a la candidatura de Danilo Medina es el mismo que en 2004, siendo jefe del Ejército, fue relacionado por el PLD con la compra de votos a favor del aspirante a la reelección, Hipólito Mejía. Y el mismo que cuando estalla el caso Quirino, el procurador general de la República, para ese entonces Francisco Domínguez Brito, dijo que debía ser investigado por sus vínculos con el narcotraficante. Así se lo planteó incluso al embajador de Estados Unidos cuando éste le solicitó investigar la compra de apartamentos en efectivo a un narco realizada por dos prominentes legisladores. Pero después que Rafael Calderón ingresó al PLD, aunque había sido citado por esa organización como una de las razones por las cuales el PRD no debía volver al poder, lo de Zorrilla Ozuna es el mismo ritornelo.
