Cabello, intolerante
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha negado las negociaciones por las que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, solicitó al Congreso denunciar ante los tribunales a un empresario.
Todavía sea cierto que Lorenzo Mendoza, presidente de la mayor empresa de alimentación, planteara que Venezuela necesita financiamientos entre 40 mil y 50 mil millones de dólares para encarar la crisis, no es para que se le someta como si su declaración representara un atentado contra la soberanía. La detención de líderes opositores y la acción contra Mendoza reflejan la gran sensibilidad e intolerancia de Cabello y las autoridades venezolanas.
Cabello basa su pedido en la grabación de una conversación entre Mendoza y el expresidente del Banco Central de Venezuela, Ricardo Hausman. La grabación, que Cabello no dijo cómo la obtuvo, confirma el elevado grado de espionaje a que están sometidos las clases empresarial y política de Venezuela.
El empresario habría comentado que no se puede pensar en una salida a la crisis venezolana sin ayuda internacional. Y por eso es que se ha pedido que se le enjuicie por alta traición.

