Miedo al poder
Si reconoce que la gente teme al poder, cómo pretende la procuradora contra la Corrupción Administrativa (Pepca), Laura Guerrero Pelletier, que haya más cooperación en la lucha contra la depredación de los recursos públicos.
Aun así, hay suficientes elementos en el sentido de que la preocupación de la sociedad contra la corrupción ha sido proactiva y no circunstancial, como ha alegado.
Desafiando el poder que cita, la gente se ha integrado desde el primer momento en demanda de que se sancione a los implicados en delitos de corrupción.
Sin embargo, ha sido la Procuraduría General de la República la que ha malogrado la lucha y pulverizado su propio discurso con la elaboración de expedientes frágiles.
No hay mejor ilustración que el proceso contra el senador Félix Bautista, el cual, según una de las magistradas que favoreció enviarlo a juicio, solo contenía una relación de supuestos bienes ilícitos, pero sin ninguna base probatoria.
El mismo miedo al poder que cita Guerrero Pelletier es un ingrediente que debe ponderarse en las pesquisas. Responsabilizar a la gente, amén del temor que dice, no es más que una forma de expiar su propia culpa.

