Un teniente coronel, otros cinco militares y cuatro civiles sometidos por narcotráfico han sido descargados por el Tribunal Penal Colegiado del Distrito Judicial de Puerto Plata por falta de pruebas. Todos estaban acusados de tratar de sacar por la terminal aérea de la provincia un cargamento de 33 kilos de cocaína. ¿Cómo puede ser posible que a tantas personas se les detuviera y sometiera sin que el expediente estuviera sustentado con pruebas concretas? Al menos si es como alegan los magistrados que dispusieron descargar a los acusados, para quienes el Ministerio Público había pedido 20 años de prisión por cabeza. La mancha queda y las sospechas no se hacen esperar. La droga está, pues fue ocupada en la barriga de un avión que la transportaría a Canadá. Lo que no están son las pruebas. La sentencia es para que tanto el Consejo del Poder Judicial como el Ministerio Público ordenen una exhaustiva investigación. Máxime cuando no ha sido la excepción ni el único caso de estos días en que acusados de narcotráfico han sido descargados por insuficiencia de pruebas. Se trata de un caso demasiado suspicaz.
