El agua puesta
Si había alguna duda, otra investigación que se ha dispuesto ratifica que al expresidente y líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Inacio Lula da Silva, la justicia le tiene el agua puesta. El carismático exgobernante, uno de los símbolos en la región en la lucha contra la desigualdad, es también investigado sobre una finca que se sospecha le pertenece. Él lo ha negado, pero sus frecuentes visitas a la propiedad de 173 mil metros cuadrados situada en Atibaia, Sao Paulo, ha generado interés en la justicia.
A Lula también se le investiga por supuesto fraude tributario. Según el Gobierno, el expresidente y su familia han visitado la finca, que en los registros oficiales aparecen como propietarios dos amigos suyos, 111 veces en los últimos años.
Para generar más sospechas la prensa ha publicado que empresas implicadas en el escándalo de corruptela en Petrobras han realizado costosas reformas en la propiedad, que incluso habría sido amueblada por el antiguo mandatario. Lula da Silva ha relacionado las acusaciones con una trama para empañar su imagen. Lo cierto, sin embargo, es que el exgobernante está cada vez más cerca de sentarse en el banquillo por corrupción.
