Pésima imagen
Mejor sería no buscar justificación y aceptar como pésima la imagen que se tiene del dominicano al ser la única persona en el mundo a la que Chile le exige visado para ingresar a su territorio. Que el dominicano en particular sea visto con agrado y buenos ojos, como alegó el embajador Pablo Maríñez al tratar de minimizar el estigma, es una cosa.
Lo grave, como reseñó el matutino El Metro, es el concepto que la nación suramericana tiene del dominicano en general. ¿Por qué negar que la imagen del dominicano es mala y no aceptarla con el propósito de mejorarla? Todavía España y las naciones que conforman la Unión Europea exigen visado al dominicano para ingresar a sus territorios.
Son trabas que derivan de la mala conducta del dominicano, que ha hecho de la búsqueda una cultura, puesto que naciones más pobres de la región y el mundo no pasan por esa vergüenza. Lo mejor sería aceptar la realidad sin buscar justificaciones. El caso representa un desafío para el cuerpo diplomático y un toque de atención para las autoridades en cuanto a fomentar un mayor desarrollo humano para mejorar su rostro.

