Camino judicial
El caso de la niña de 12 años de edad que murió a causa de golpes que le habrían propinado otros compañeros en una escuela de La Romana ha tomado el camino de la justicia. Por su dimensión, el suceso ocurrido en la escuela básica Nery Cueto, que costó la vida a Mary Elizabeth Severino, representa un toque de alerta sobre el sistema educativo.
La directora del plantel, contra quien se han querellado los padres de la estudiante, alega que esta fue golpeada por otra compañera y no, como se ha dicho, que fue encerrada en un baño y molida por un grupo, entre los que se cita a adolescentes. El caso de la estudiante, que ha causado una natural conmoción, no solo tiene que aclararse, sino que el modelo escolar tiene que revisarse.
Fuera uno o varios estudiantes la muchacha fue golpeada con una saña brutal, propia de salvajes y no de jovencitos que trillan los senderos de la superación a través de la educación. El deplorable suceso indica que, además de la escuela, anda mal la familia y todo su entorno social. Solo así se explica la barbaridad que se dilucidará en los tribunales en torno a un caso cuyo impacto no se puede ignorar ni minimizar.

