La regulación de la inmigración haitiana, como han planteado el presidente y el vicepresidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), puede ser la respuesta al problema de la mano de obra en el sector agrícola.
No se entiende, esa es la verdad, la razón por la cual no se acaba de legalizar o regular una inmigración que genera tantos conflictos legales, económicos y sociales para el país.
Frente a los nuevos problemas que han surgido con la mano de obra haitiana, un activista de la vecina República ha acusado al Estado de discriminación y de violar los derechos humanos contra sus connacionales.
Joseph Cherubin, de la Red Jacques Viau, denunció que la Junta Central Electoral (JCE) se niega incluso a legalizar la situación de haitianos que llevan 20 y 30 años residiendo y trabajando en República Dominicana.
Propuestas como la regulación de la inmigración haitiana formulada por el licenciado José Ramón Peralta y el agrónomo Osmar Benítez pueden constituir una salida al molestoso problema.
No se sabe ni se entienden las razones por las cuales las autoridades no terminan de abocarse a definir una política migratoria que marque el principio del fin sobre el estatuto de los haitianos que viven y trabajan en esta parte de la isla.
Con los tantos problemas que incluso han puesto al borde de la ruptura las relaciones comerciales y diplomáticas entre los dos países es para que, al margen de intereses de cualquier índole, se piense más en el interés nacional, tomando en cuenta propuestas como la de los dirigentes de la JAD.
