La ruta de Turquía-
Turquía representó en una época el punto europeo para emigrar a República Dominicana de sirios, palestinos, libaneses y árabes de otras nacionalidades. Es la razón por la que a todos los que arribaban de las lejanas tierras se les llamaba turcos. Pues esa ruta es la misma que utilizan hoy en sentido inversos decenas de dominicanos para emigrar a naciones árabes, sino específicamente a España.
En esa trayectoria han quedado atrapados los 43 compatriotas que de Turquía se trasladaron a Grecia con la esperanza de alcanzar el sueño de instalarse en la madre patria, donde se calcula que residen de manera legal e ilegal unos 120 mil dominicanos.
Los dominicanos han quedado varados en la isla de Lesbos, la misma que visitó el Papa hace unos días, donde unos 20 han pedido asilo político y otros se conforman con poder retornar al país.
Corren el riesgo de que se les deporte en virtud del acuerdo entre las potencias y Turquía para frenar las migraciones ilegales a Europa, sobre todo de sirios y africanos. El caso de los criollos es otro de los episodios del drama de las migraciones que hoy preocupa a las grandes potencias.
