Lo que queda
Ya en Venezuela lo único que cabe es esperar el desenlace de los acontecimientos. Un día se avanza en las negociaciones con medidas que bajan la tensión política, pero al siguiente se reanudan las confrontaciones.
Cuando se pensaba que todo marchaba sobre ruedas, el presidente Nicolás Maduro ha encendido la luz roja al amenazar con quitar los recursos al Congreso por la reincorporación de tres diputados opositores que habían sido suspendidos por el Tribunal Supremo de Justicia.
La reacción del mandatario es la respuesta a la validación por el Consejo Electoral de las firmas que reunió la oposición para pedir la convocatoria del referendo revocatorio. Con la facilidad y rapidez con que se enzarzan queda más que demostrado la falta de sinceridad de las partes en sentarse a la mesa del diálogo para dirimir los conflictos que tienen sumida a la nación en una agobiante crisis.
Maduro sabe que no puede cortar los recursos al Congreso por el caso de los diputados opositores que han sido reintegrados a sus curules. Pero lo dice para enviar un mensaje de fuerza, que en nada contribuye a allanar el camino para el diálogo que necesita Venezuela para afrontar sus problemas.

