Misterio con autopsia
El misterio sobre el caso de la niña Carla Massiel Cabrera, cuyos restos fueron encontrados con signos de violencia en unos matorrales un año después de reportarse como desaparecida, no termina de despejarse.
Ni siquiera para que la infanta descanse en paz. Al velo de misterio que rodeó su perturbadora desaparición y luego la localización de su despojo se ha añadido, como si no fuera suficiente, el drama con la autopsia.
Los familiares de la niña, que tenía nueve años cuando se le perdió el rastro, han tenido que presionar a la Procuraduría General de la República para que le entreguen los resultados de la necropsia. Pero, como si hubiera sido realizado para salir de paso, el estudio no dice las verdaderas razones a causa de las cuales murió la infante.
Ese misterio con el manejo del caso tiene que despertar suspicacias. ¿Qué se quiere esconder con un caso que ha golpeado duramente no solo a los familiares, sino a toda la ciudadanía? El procurador Jean Alain Rodríguez haría bien en aclarar la situación en torno a un caso que todavía conmueve. La autopsia que reclaman los familiares debe entregársele con las debidas explicaciones.

