Arma terrorista
El presidente Donald Trump y el gobernador Mario Cuomo no han tardado en enzarzarse en una polémica sobre el atentado terrorista que el lunes costó la vida a ocho personas en Nueva York.
El mandatario ha utilizado el ataque perpetrado por el Uzbeko Sayfullo Saipov, de 29 años, para arengar contra la inmigración. Sin embargo, Cuomo precisó que el terrorista, que había logrado la residencia a través de una lotería, se formó en Estados Unidos.
Pero la realidad es que cada ataque terrorista cometido por residentes, ilegales o ciudadanos de origen foráneo fortalece la ojeriza de sectores recalcitrantes de Estados Unidos contra los inmigrantes.
Aunque ha sido fiel a sus prédicas contra la inmigración, Trump no deja de utilizar ese sentimiento para endurecer su discurso contra extranjeros que residen de manera legal o ilegal en Estados Unidos.
Como demuestra la reacción del gobernador de Nueva York no todos los estadounidenses comparten el odio ni la persecución contra los inmigrantes, a pesar de atentados como el perpetrado por el Uzbeko vinculado al Estado Islámico que arrolló con el camión que conducía a ciclistas y transeúntes en Nueva York.

