Estilo película.-
El caso parece más propio de la ficción que de la realidad. De no ser confirmado por la Policía, costaba aceptar que decenas de motoristas que se desplazaban por la carretera Mella se detenían a asaltar, como si se tratara de un deporte, a cualquier persona que encontraran en la calle.
Se sabe de sobra que en ninguna parte se está seguro, pero delitos tan impunes hacen pensar que las calles se han convertido en tierra de nadie.
Los motoristas, según confirmaron las autoridades, utilizaban cuchillos, revólveres o cualquier objeto para intimidar a las víctimas de sus fechorías. El que resistía al asalto sabrá Dios a lo que se exponía, pues es obvio que quien se dedica a un acto de igual naturaleza no teme a las consecuencias, cualesquiera que sean.
De la misma forma que los motoristas son muchos los que salen diariamente a las calles a buscar a quien despojar de sus pertenencias, aunque de ser necesario tengan que quitarle la vida. Ese panorama, sin que nadie se engañe, resulta más que tenebroso.
Esos asaltos al estilo película son para llamar la atención de las autoridades sobre la dimensión de la inseguridad y la insubordinación que se verifica en el país.
