Revuelo con el “profeta”
Muchas incógnitas quedarán sin despejarse, pero está a la vista el reperpero causado por la presencia del “profeta” nigeriano TB Joshua. No se sabrá con exactitud cuánto costó su visita ni la jornada de “sanación” que encabezó en el Centro Olímpico.
Tampoco las razones por las cuales fue recibido por una comitiva encabezada por el director de la Policía, Ney Aldrín Batista Almonte, ni los motivos por los que la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa) dispuso de transporte gratis para los asistentes a la ceremonia.
Lo obvio es que había tanto interés oficial en la presencia del “profeta” que hasta comisiones legislativas hicieron acto de presencia para respaldar sus prédicas. Obispos como Víctor Masalles han abordado el caso con mucha cautela, sin dejar de señalar que predicadores como Joshua hacen daño a la fe católica.
Mientras indicó que el “profeta” manipula la histeria colectiva, en la calle la gente atribuye los actos a un plan del Gobierno para desviar la atención pública sobre los escándalos de corrupción y la impunidad. Sea lo que fuere, la realidad es que el “profeta” nigeriano ha dejado un gran revuelo.

