Fallo llamativo
La sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE) que anula la convención del 3 de diciembre de 2017 del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en la que su presidente Miguel Vargas Maldonado fue ratificado por otros cuatro años, hace pensar que en los predios de la alta corte soplan otros vientos.
En la disputa por el control de la organización con los dirigentes que terminaron marchándose para formar el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Vargas Maldonado ganó todas las litis que se dirimieron en el TSE que hoy toma una decisión trascendental.
El recurso contra la convención en que además de ratificarse a Vargas Maldonado en la presidencia y aprobarse la modificación de los estatutos fue elevado por los dirigentes Andrés Henríquez, Aurelio Moreta Valenzuela, César Emilio Guzmán y Aníbal García Duvergé.
Para el perredeísmo, sacudido por visibles contradicciones internas, como se evidenció en la reunión de su Comité Ejecutivo en que Víctor Gómez Casanova fue relevado como vocero y director de comunicaciones, la anulación de la convención representa un duro golpe. Y el TSE reivindica su credibilidad como ente imparcial.

