Signo ominoso
La detención de 11 ejecutivos y la intervención por el Gobierno de Banesco, el banco privado más importante de Venezuela, es otro ominoso signo de la crisis política y financiera que sacude a la nación suramericana.
Bajo el pretexto de que el banco sacaba dinero y especulaba con la tasa cambiaria para presionar alzas de precios, el Gobierno ha querido enviar un contundente mensaje de intimidación de cara a las elecciones del domingo 20 de este mes.
Pero el presidente de la filial venezolana del grupo español, Juan Carlos Escotet, indicó que los apresamientos y la intervención son “una decisión exclusivamente política, tomada en el afán de querer distraer la opinión pública de los graves problemas” que viven los venezolanos. Además de Venezuela, Banesco opera en Estados Unidos, Panamá, República Dominicana y España.
Aunque el presidente Nicolás Maduro justificó las acciones por supuesta complicidad para debilitar el peso venezolano, el banco aseguró que ha cumplido con el suministro de toda la información que han requerido las autoridades. Con una hiperinflación que hace ola la acción del Gobierno contra Banesco agrava más la crisis de Venezuela.
