Médicos drogados
El caso de los tres médicos del hospital Salvador B. Gautier que el sábado en la mañana fueron drogados con burundanga no es propiamente un problema de inseguridad del centro, sino la dura realidad a que está expuesta la población frente a la delincuencia.
Como cualquier paciente en procura de asistencia, el delincuente entró al centro y una residente que estaba de servicios cayó en su trampa.
Otros dos médicos, al ver que su colega se desmayaba acudieron en su auxilio, resultando también afectados por la droga. El caso revelado por el director del centro, Jorge Chaín Herrera, dramatiza los trucos empleados por la delincuencia para desvalijar a sus víctimas, a la vez que sintetiza el problema de la inseguridad.
En una población con tantos contactos la utilización de drogas como la burundanga se erige en un verdadero desafío para las autoridades.
Lo ocurrido en el hospital Gautier subraya que la gente no se puede confiar y demanda extremar las medidas de precaución, sin importar el lugar. De la misma manera que un delincuente entró al hospital para cometer sus fechorías, lo mismo puede ocurrir en cualquier otro establecimiento.

