Controles débiles
El brote de malaria detectado en Santo Domingo Oeste y Los Alcarrizos en torno al cual el Ministerio de Salud Pública se ha movilizado de inmediato, cuestiona los controles sanitarios que por lo menos se han anunciado para evitar que los casos se propaguen.
Si bien se alega que la enfermedad es difícil de erradicar por completo, ha resultado suspicaz para especialistas la prontitud con que se ha atribuido el problema a los asentamientos de haitianos y a las recientes lluvias, habida cuenta de que no se trata de fenómenos nuevos.
El hacinamiento en que viven las comunidades haitianas y los aguaceros son normales en el país, por lo que no justifican los brotes.
La malaria, que consiste en fiebre, es una enfermedad contagiosa transmitida por la picadura de un mosquito. Las autoridades han hablado de un problema crónico por las cañadas y aguas estancadas.
De la misma manera que se han activado los controles para enfrentar los brotes se tendrá que investigar si ha habido, como se sospecha, algún tipo de negligencia, aunque sea en el orden municipal, para tomar las medidas correspondientes. Porque es obvio que algo ha fallado.

