El ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, ha negado que el Gobierno pagara el galardón que declara a Santo Domingo capital cultural de América 2010. Pero la imagen en Latinoamérica del patrocinador del reconocimiento, el español Xavier Tudela, ensombrece la distinción. Y también el hecho de que Colombia, Ecuador y México prefirieran rechazarlo antes que erogar los 425 ó 470 mil dólares que supuestamente les pedían por el galardón. Complace, como dice Lantigua, que el Gobierno no haya erogado monto alguno por una distinción tan cuestionada. Por más sediento de reconocimientos internacionales que pueda estar el país se trataría no sólo de un despilfarro de los recursos públicos, sino de una burla a la población, la supuesta compra del galardón. No importa que la erogación fuera simbólica. Eso de declarar a una ciudad o una nación capital cultural debe ser una iniciativa de la Unesco o de una entidad internacional acreditada. Ante las especulaciones que desató el reconocimiento el ministro de Cultura hizo bien en dar la cara. Había que despejar las dudas. Ahora sólo cabe aclarar que se trata de un galardón privado.
