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Cójanlo

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El café pierde aroma

 

Los desafíos citados por el ministro de Agricultura, Osmar Benítez, para el sector cafetalero tornan brumosas las perspectivas del otrora rubro básico de la economía. Si la producción pasa por la adaptación al cambio climático, la sostenibilidad económica y el desarrollo de las zonas rurales no hay que hacerse muchas ilusiones sobre el futuro de la industria.

Fuera de las declaraciones oficiales no es mucho lo que se ha visto por aquí para lidiar con los cambios en la temperatura.

Benítez acentúa el pesimismo al explicar que los cambios en los patrones de las precipitaciones disminuyen los rendimientos por área plantada, afectan la calidad de los granos y aumentan la incidencia de plagas y enfermedades.

De no volcarse los suficientes recursos técnicos y financieros es posible que la producción de café haya agotado su ciclo en República Dominicana. Pero las perspectivas no son las más halagüeñas, pues concomitante con el señalamiento de Benítez, productores de Polo, Barahona, denunciaron la pérdida de cientos de quintales de café por el mal estado de los caminos vecinales. Que la producción de café pierda su aroma es preocupante.

El Nacional

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