Por lógico temor de que se arruine su producción, cosecheros de cebolla de Baní han apelado al presidente Leonel Fernández para que prohíba las importaciones del bulbo.
Preocupados como tienen que estar los productores alegan que los permisos de importación contrastan con el estímulo y cooperación que han recibido de la Secretaría de Agricultura para alcanzar una cosecha récord.
En Palenque y Peravia se espera una cosecha de más de 300 mil quintales, mientras que en Azua y en Montecrisi se contempla una producción de alrededor de 200 mil. Pero de darse nuevos permisos todo el esfuerzo se vendría al suelo y el golpe podría ser mortal para empresas y agricultores.
Los permisos de importación, que no se sabe bajo cuáles criterios ni procedimientos se otorgan, se han convertido en uno de los grandes problemas que compite con la producción agrícola.
Ahora que los productores de cebolla han alertado que las importaciones pueden arruinar sus cosechas debería aprovecharse para revisar y transparentar el sistema de comercialización. La solicitud de los cebolleros de Baní, Azua, San Cristóbal y Montecristi tiene lógica y, por tanto, debe ser ponderada. No es posible que con el apoyo incluso de Agricultura la gente se ponga a sembrar para luego encontrarse con un mercado inundado de rubros importados.
Todo el esfuerzo y sacrificio se va al suelo con nefastas consecuencias para esos productores que todavía creen en la agricultura como medio para satisfacer sus necesidades y el mercado interno.
