El vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), ingeniero Radhamés segura, y el empresario Celso Marranzini protagonizaron un saludable ejercicio democrático durante el panel sobre el sector auspiciado por la Cámara Americana de Comercio.
En tanto, Marranzini, un antiguo presidente del consejo directivo de la CDE, favoreció su privatización para eficientizar el servicio, Segura defendió el actual esquema de administración. Reclamó, eso sí, una mayor inversión del sector privado en el sector eléctrico.
La confrontación resultó de lo más interesante, pues permite reflexionar sobre las causas y soluciones del prolongado problema eléctrico. Procede preguntarse de que serviría una privatización si no se hacen las inversiones, que Segura estimó en unos 3,000 millones de dólares, para mejorar el servicio.
Pero también es oportuno preguntar si el actual esquema genera la confianza suficiente en el sector privado como para invertir una suma tan cuantiosa en el sector eléctrico.
En principio tiene que quedar claro que el Estado no puede desprenderse pura y simplemente de su patrimonio en aras de una privatización que por experiencia ya se sabe que dista mucho de la solución del problema.
Pero la gran verdad parece que al caos eléctrico se le ha dado muchas vueltas, hasta para la aplicación de la ley que castiga el fraude, antes de que el Gobierno se decida a tomar el toro por los cuernos. Por demás encuentros como el auspiciado por la Cámara Americana de Comercio contribuyen arrojar luz sobre la grave crisis.
