Página Dos

Cójanlo

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La drogadicción y la delincuencia no son el único motivo de preocupación para vecinos de diferentes sectores de la ciudad. También, en los casos de residenciales y condominios, el comportamiento de inquilinos  que tratan de imponer sus propias normas.

Y cuando son militares los que tratan de convertir los condominios en cuarteles la tensión es mayor todavía. Hay muchas denuncias en ese sentido.

Casos como el del teniente de la Policía que mató al fiscal que investigaba denuncias de una granja   en un apartamento, del  empresario Guillermo Moncada y otros sucesos por problemas de convivencia fundamentan el temor por las actitudes autoritarias de condómines  que son funcionarios públicos.

O en algunos casos oficiales de la Policía o de las Fuerzas Armadas. Los conflictos abundan por doquier, pero la mayor parte procede de residenciales y condominios construidos por el Estado.

Tan tensa es la atmósfera en muchos lugares que los vecinos temen más a los inquilinos militares que a la propia delincuencia  que inunda los sectores. En algunos hasta en las narices de cuarteles de la Policía. Como en la manzana 13 del residencial José Contreras.

El Nacional

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