Con tantos inconvenientes, la crisis económica constituye el mejor pretexto para que República Dominicana no participe en el Clásico Mundial de Béisbol que se inicia la semana entrante en Puerto Rico.
Pese a las sensibles pérdidas de estelares como Albert Pujols y Miguel Tejada, el conjunto dominicano cuenta todavía con luminarias como Alex Rodríguez, Hanley Ramírez, José Reyes y Robinson Canó.
Pero los 25 millones de pesos que erogará el Gobierno para que el equipo criollo esté en el clásico es un precio muy alto, que no se corresponde con la situación económica del país.
Esa inversión bien pudiera utilizarse para asistir a los damnificados de los derrumbes en Carlos Díaz, Tamboril, o las necesidades de otras comunidades que claman hasta por agua potable.
Apenas en su segunda versión el clásico ha perdido su esplendor. Estelares de Venezuela, Puerto Rico, México y Estados Unidos brillaran por su ausencia a causa de los obstáculos puestos por las Grandes Ligas.
Países como República Dominicana que no se pueden dar el lujo de tirar al aire un solo centavo nada van a buscar a un evento que, por demás, no genera expectativas.
Por los múltiples inconvenientes y la falta de condiciones el Clásico Mundial de Béisbol ha debido ser suspendido. Es lo más prudente en circunstancias como las actuales.
Pero como la suspensión no está en el ánimo de sus organizadores al menos República Dominicana debe abstenerse tanto por los obstáculos como por las precariedades económicas.
