Página Dos

Cójanlo

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Las pandillas han vuelto a sembrar el terror y alterar la paz con sus violentas disputas que estos días han cobrado la vida por lo menos de dos estudiantes universitarios y de otra persona. La impunidad con que operan los grupos criminales, integrados mayormente por jóvenes, ha llegado al grado de tirotear dentro de un hospital, como ocurrió el viernes en la clínica Cruz Jiminián, a una persona que había resultado herida en una trifulca. Ya antes una estudiante de medicina había sido mortalmente herida en un pleito entre pandilleros en el ensanche Ozama. Como para que ambos sucesos no se vean con el ligero calificativo de aislados la muerte de Martina Natacha Féliz de la Cruz, ocurrida este sábado en el sector Las Caobas, amplificó la alarma sobre el auge del pandillerismo. La empleada del Palacio Nacional y estudiante de ingeniería fue alcanzada de un disparo en la cabeza durante una balacera protagonizada por dos bandas que se disputaban un punto de drogas en el sector. Los sucesos son lo suficientemente perturbadores para que se entienda que el pandillerismo crece como una plaga y que tiene que ser enfrentado con decisión y coraje.

El Nacional

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