El asesinato el viernes en la noche del teniente coronel Pedro de la Cruz de la Cruz contiene un mensaje que la Policía debe descifrar. El oficial no cayó víctima de un atraco o acciones callejeras, sino de una ejecución.
Sus homicidas, que viajaban en una motocicleta, lo interceptaron cuando conducía una yipeta BMW por la avenida Charles de Gaulle a esquina Los Restauradores, de Sabana Perdida, y le dispararon a la cabeza. Por lo menos lo tenían bien ubicado. La Policía tiene que determinar ahora por qué lo mataron, además de perseguir a los autores materiales e intelectuales.
No se sabe si De la Cruz de la Cruz, de 45 años de edad, conocía a las personas que lo interceptaron. Las versiones indican que antes de recibir el disparo detuvo su vehículo y bajó el cristal de la puerta del lado suyo como para hablar con las personas que conducían la moto.
La Policía no puede ignorar que el mensaje es tenebroso. Hay muchas interrogantes sobre un crimen que, de todas formas, se inserta dentro de la encrespada ola de violencia que sacude a la población. La Policía no debe dejar cabo suelto en la investigación para aclarar un caso que ha dado mucho de qué hablar.
