Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

Lo más sensato hubiera sido que peledeístas, perredeístas y  reformistas rindieran cuenta del uso que han dado a los fondos del barrilito. Porque tras disfrutar del censurable privilegio  eso de que no lo recibirán  durante el proceso electoral no es ningún sacrificio, sino una burla. Después de casi cuatro años recibiendo unos fondos cuestionados hasta por la cumbre por la unidad frente a la crisis económica, patrocinada por el presidente Leonel Fernández, el sacrificio de los congresistas sería sólo durante el mes de abril. Ya que han optado por no rendir cuentas de los 19.1 millones de pesos mensuales que supone un programa que a lo más que llega es a fomentar el parasitismo, lo ideal hubiera sido que se suprimiera de una vez y por todas. Huelga insistir en que las dádivas  y ayudas desnaturalizan la función del legislador, que es la de hacer leyes y supervisar que éstas se cumplan. Eso de renunciar a los fondos del barrilito únicamente en un mes de la campaña electoral no es más que una tomadura de pelo a la que no se le puede haber el juego. El barrilito, como se expuso en la cumbre de 2009, no tiene razón de ser.

El Nacional

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