Página Dos

CÓJANLO

CÓJANLO

Cada vez que  la Junta Central Electoral (JCE) desembolsa recursos a entelequias cobijadas bajo el rótulo de partidos minoritarios se torna más urgente la necesidad de revisar la asignación a esas organizaciones.

Porque se trata de partidos que nada pintan en el panorama, como no sea el papel de trampolín para sus propietarios “buscársela” en la administración.

La inmensa mayoría de esas entelequias carece de estructura dirigencial, de plataforma programática, de propuestas y de definiciones propias, pero aún así son beneficiados con subsidios públicos.

Un partido que no defina candidaturas presidenciales, legislativas ni municipales, que sólo paticipe aliado en las votaciones, no puede ser beneficiado con recursos públicos. Es una ofensa.

Muchos de esos partidos se han caracterizado por hechos tan insólitos como haber estado aliado a todas las organizaciones que han alcanzado el poder. Porque sus dirigentes están claros en que lo que buscan son cargos públicos.

El oportunismo, equiparable al de los tránsfugas que denigan el ejercicio político, es para que se condene y no que se premie con asignación de recursos públicos.

Los partidos que no pueden exhibir su fuerza a través de candidaturas propias, tanto a la Presidencia como en comicios de medio término, no deberían ser premiados con fondos del erario.

Ojalá que la Junta, los legisladores o los propios partidos políticos decidan enfrentar el detestable negocio que gira en torno a las entelequias que sangran el Presupuesto.

El Nacional

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