Tras el ultimátum de los aliados para que el coronel Muamar el Gadafi abandone el poder, el presidente estadounidense Barack Obama advirtió que no descarta armar las fuerzas que enfrentan al dictador libio. Es muy sintomático que con los bombardeos de Francia, Inglaterra y Estados Unidos la oposición a Gadafi no haya avanzado. Las llamadas fuerzas opositoras, que al parecer se reducen a unas cuantas personas, han sido creación de las potencias que han emplazado al dictador para que abandone el poder. El ultimátum y la advertencia de Obama presagia una invasión a la nación norafricana como única opción para sacar a Gadafi del poder. Y aunque el presidente estadounidense y sus aliados lo nieguen, el petróleo emerge como objetivo de la revuelta patrocinada por Occidente contra Libia. Lo mismo de la invasión a Irak, a nombre de la lucha contra el terrorismo, pero con otros matices. Como la oposición no ha podido contra Gadafi, aún con el apoyo militar de las potencias, no queda otra salida para hacerlo abandonar el Poder que un desembarco en territorio libio. Lo demás es una mal disimulada careta diplomática.
