Las circunstancias en que fue muerto de un disparo en la cabeza un hijo del exguerrillero Claudio Caamaño Grullón expone la inseguridad que prevalece en el país. El joven Francisco Claudio Caamaño Vélez, de 26 años de edad, departía en un colmadón de Pizarrete, Baní, con un amigo que fue atacado a tiros por otra persona. No puede hablarse de seguridad en un país donde las diferencias se dirimen al estilo el Viejo Oeste. Las circunstancias en que murió Caamaño Vélez no son un caso aislado, sino una constante. Son muchos los sucesos con las mismas características que no trascienden a la opinión pública. Que en esta ocasión la víctima sea un hijo de una figura como Claudio Caamaño reviste el suceso de una condición particular. El disparo que alcanzó al joven fue hecho por un tal Bocho contra Michael Miguel Valdez. Este y Caamaño Vélez departían tragos en el establecimiento comercial. Además de la impunidad, el suceso expone la proliferación de armas de fuego en la población. Como otros tantos, el suceso tiene el reto de dar con los responsables, además de enfrentar en la práctica y no a nivel mediático la criminalidad que se instalado en la sociedad.
