Página Dos

CÓJANLO

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Pese a la relativa estabilidad social y política la violencia que obligó a anular las elecciones parciales del domingo testimonia que Haití no está todavía en condiciones para el ejercicio.

La presencia de los cascos azules de las Naciones Unidas ni de agentes de la Policía impidió la violencia ni que desconocidos cargaran con urnas y clausuraran centros de votaciones. En juego había 12 escaños disputados por 79 candidatos.

 Al menos un funcionario electoral resultó herido de un balazo durante incidentes  que según la senadora opositora Edmonde Supplice Beauzile fueron protagonizados por partidarios del Gobierno.

El presidente del Consejo Electoral Provisional, Frantz Gerad Verret, acordó suspender las votaciones en las zonas afectadas por la violencia y los desórdenes. Aunque destacó la organización en otros lugares la baja votación y el clima evidenciaron que las elecciones son todavía un ejercicio traumático para los haitianos.

La exclusión del partido Lavalás, del ex presidente Jean Bertrand Aristide, se había erigido en la primera piedra de confrontación en torno al proceso. Hubo que presionar al consejo electoral para que se permitiera la más amplia participación de todas las fuerzas políticas.

La exigua concurrencia y la violencia se convirtieron en la tachadura  de las elecciones como instrumento para el ejercicio del poder. El proceso, postergado desde 2007 por la inestabilidad política y la catástrofe dejada por las tormentas, representó 12.5 millones de dólares para la comunidad internacional.

El Nacional

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