Página Dos

Cójanlo

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Para reclamar la construcción y pavimentación de calles no hay que atentar contra la propiedad pública ni privada. Por más indignada que pueda estar la gente con la crisis de los servicios y el deterioro de infraestructuras como calles y carreteras. Es censurable que manifestantes destruyeran decenas de contadores eléctricos en el barrio Enriquillo, de Barahona, cuando se movilizaban en demanda de la reparación de las vías. Con los daños innecesarios, fruto de la desesperación o el vandalismo, se crean más problemas innecesarios, complicando incluso la solución de los que se reclaman. Los organizadores y participantes en protestas sociales deben ser más comedidos en sus acciones. ¿Por qué tiene que romperse un contador o apedrear una propiedad? En el mejor de los casos se demuestra una actitud infantil. Para colmo, los contadores fueron rotos en un sector donde más del 90 por ciento de las calles está pavimentado. De ahí que la acción fuera más con la finalidad de alterar el orden público y hacer daño que de reclamar la solución de problemas comunitarios.  El vandalismo no se puede tolerar. Bajo ninguna circunstancia.

El Nacional

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