Todavía no se ha detectado ningún caso pero ya los chicharroneros de Villa Mella y los productores de cerdo han tenido que pagar un alto precio por la gripe mal llamada porcina.
Más que el cambiar el nombre del virus a AH1N1, la Organización Mundial de Salud (OMS) tiene que impulsar una campaña internacional para despejar el temor sobre el consumo de carne de cerdo.
Por el lógico pánico creado por una enfermedad que ha puesto al mundo en alerta, la industria del chicharrón, una de las principales fuentes de la economía familiar de Villa Mella, se ha venido al suelo. Los consumidores se cuidan o no saben que la contagiosa gripe no se transmite a través de la carne cocinada. Ha faltado información de los organismos internacionales y de las propias autoridades para superar los temores.
Los productores de cerdo también están con el grito al cielo por la caída en el negocio como resultado de los efectos de la gripe porcina. Sin que todavía se haya siquiera registrado algún caso la gente, por si las moscas, se ha puesto en auto.
Muchas familias subsisten en Villa Mella gracias a los chicharrones, un negocio que ha resistido hasta el cambio gradual que se ha registrado en la dieta del dominicano. Sea con casabe, yuca, mofongo o muchas otras formas de acompañar el sabroso artículo se inscribe dentro de una cultura.
Pero con la gripe porcina la gente ha visto el chicharrón y toda la carne de cerdo como un potencial transmisor del virus. Y no es así.
