La preocupación del Fondo Monetario Internacional sobre el nivel de las deudas públicas plantea que, por más que se quiera disimular, las perspectivas para la economía mundial son explosivas. Pareciera como si se estuviera en los umbrales de otra crisis de impredecibles consecuencias que se trata de disfrazar a como dé lugar. El organismo, que no puede evadir su responsabilidad frente a crisis como la de Estados Unidos y Europa, advirtió que si los gobiernos no ajustan sus deudas podría desplomarse el crecimiento potencial en los países ricos. Jamás se reconocerá que la economía mundial parece instalada sobre un barril de pólvora, pero advertencias como las del FMI nada bueno presagian. Las deudas públicas asoman como el detonante. El organismo crediticio reconoció que la mayoría de las economías avanzadas todavía siente los efectos de la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, en un contexto de alto desempleo. Con todo y su astronómico crecimiento República Dominicana no debe sustraerse de la preocupación de entidades como el FMI respecto al impacto de la deuda pública. Las razones son obvias.
