Entonces, de no firmar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el Gobierno que ni sueñe con los 300 millones de dólares que solicitó al Banco Mundial para el sector eléctrico.
Si bien simpatiza con la idea de un acuerdo con el Fondo, el secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, ingeniero Temístocles Montás no dijo, al dar la explicación, qué haría el Gobierno. Se supone que no se trata de la única carta para iluminar el panorama. El préstamo es sólo para saldar la deuda con los generadores y no para atacar las causas del grave problema eléctrico.
El funcionario destacó que un nuevo acuerdo con el FMI implicaría que tendrán que tomarse decisiones sobre el sector eléctrico. El funcionario tampoco explicó cuáles serían esas decisiones.
Se ha hablado de dejar que la tarifa refleje las condiciones del mercado a fin de reducir los cuantiosos subsidios, que en 2008 se elevaron a 1,300 millones de dólares. El 70 por ciento de ese monto no fue para los consumidores, sino para los generadores.
El problema es complejo, toda vez que los 300 millones de dólares que ha condicionado el Banco Mundial no son más que un alivio y los consumidores ya cargan bastante pesado.
De ninguna manera el único, pero la verdad es que el eléctrico, que ha devenido en un barril sin fondo, es uno de los problemas que más pesa sobre el desarrollo del país. Si el Banco Mundial no está dispuesto a desembolsar más recursos para el sector, el Gobierno tendrá que abocarse a alguna salida para evitar una catástrofe.
