La desaparición del profesor universitario Narciso González (Narcisazo), de la cual se acaban de cumplir 15 años, es un bochornoso capítulo pendiente para el sistema político.
Ni aunque se lo haya tragado la tierra se justifica el denso velo de misterio en torno a la desaparición de un ciudadano conocido por sus actividades académicas, culturales y políticas.
Solemnes promesas e investigaciones para aclarar un capítulo oscuro, que contrasta con el Estado de derecho, se han quedado en el aire, dando margen a las más variadas especulaciones.
Se insiste en que si la desaparición del popular Narcisazo no ha sido aclarada se debe fundamentalmente a la falta de voluntad política de las autoridades. Es chocante, esa es la verdad, que cuatro administraciones no hayan podido establecer las causas de la desaparición del profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Narcisazo habría sido detenido por agentes de inteligencia. Pero ninguna de las muchas versiones que circulan sobre el caso ha podido ser confirmada por las autoridades. A la fecha, para colmo, tampoco se observa el menor interés en determinar su destino.
Cualesquiera sean las circunstancias sobre su desaparición, la verdad es que desde mayo de 1994 a la fecha el caso se ha convertido en un vergonzoso misterio.
Pero la protesta en reclamo de justicia frente a la sede de la Fiscalía del Distrito Nacional prueba que la desaparición de Narisazo no se ha olvidado. Pero, aunque la justicia tarde en llegar, se tiene la esperanza de que algún día se sabrá lo que pasó.
