Página Dos

CÓJANLO

CÓJANLO

El liderazgo  político dominicano en Nueva York no debe insistir en un absurdo como la elección de dos senadores en el exterior.

Es verdad que la colonia de ultramar, sobre todo en Nueva York, es  fundamental para el país y digna de un merecido reconocimiento, máxime por sus valiosos aportes en divisas a la economía.

Pero de ninguna manera como para que se le premie con una aberración, que no va con el estilo de una comunidad que se ha destacado por su trabajo y sacrificio.

Los políticos que gestionan representación congresional en el exterior deben tomar en cuenta que es un exceso, que no se corresponde con un puñado de tierra como República Dominicana, los 32 senadores con que cuenta el país. Sin hablar de lo caro que le salen en materia de privilegios.

Antes que más legisladores lo ideal sería reducir el número de provincias, legisladores, gobernadores y de toda esa burocracia que drena los escasos recursos públicos.

Los políticos que les vendieron la idea de la representación no les han hecho más que un daño con ilusionarlos pintándoles pajaritos en el aire. Si algo debe reclamar  la comunidad en ultramar es que realmente funcionen, que no se queden en el plano burocrático, las entidades creadas para tratar sus asuntos.

También pueden exigir que los representantes de esas entidades sean escogidos a través de un sistema de votación y no designados de manera administrativa. Ese proceso sería más racional que la petición de las senadurías en ultramar.

El Nacional

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