Página Dos

Cójanlo

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Los maestros no las han tenido todas consigo. Se ha utilizado la suspensión de docencia, aunque pueda ser una salida forzada, para estigmatizarlos. No  al Ministerio de Educación por romper el diálogo e imponer un aumento de sueldo unilateral, sino sus  presiones sobre un salario más justo. Que los ingresos son insuficientes para satisfacer sus necesidades en modo alguno puede erigirse como argumento para los maestros justificar su demanda. A fin de cuentas, los salarios, con excepción de los funcionarios públicos y altos ejecutivos del sector privado, a nadie alcanzan ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas. Lo que sí pueden argumentar los maestros, incluso con orgullo, es que la retribución salarial no se corresponde con la labor ni la misión de enseñar. Pueden alegar que en tanto los congresistas están atiborrados de privilegios, algunos tan irritantes como el barrilito, sobre sus hombros recae la responsabilidad de preparar la base para el desarrollo. Pese a sus múltiples necesidades la actual experiencia es para que los maestros hagan más conciencia sobre los principios y valores que imparten en las aulas.

El Nacional

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