Provocación inaceptable
La molotov lanzada al cuartel de la Policía de Navarrete y las porciones de cocaína en la cárcel de Barahona son dos provocaciones inaceptables. Con no darles la importancia que tienen o dejarlas pasar como casos aislados se vulnera el principio de autoridad y se fomenta la anarquía. Los desconocidos, encapuchados o manifestantes que lanzaron la molotov al cuartel de Navarrete deben ser capturados y sometidos a los tribunales.
Por más presión a que esté sometida por las protestas sociales y por el suceso en que murió un manifestante la Policía no se puede dejar arrinconar. Tiene que hacer valer su misión de garantizar el orden público y preservar la seguridad ciudadana. Lo mismo que las poriciones de cocaína lanzadas a la cárcel de Barahona no puede pasar como un chiste y la justificación de que aquí se ve de todo. La Policía de Barahona sabe que no se trata de una gracia, sino de un caso grave, que por demás refleja la proliferación de las drogas en la ciudad. Puede darse por descontado que la sustancia no fue lanzada al azar, sino con un objetivo muy específico. Tanto la molotov de Navarrete como la cocaína de Barahona deben investigarse.
