Con los líos que enfrentan dos consorcios canadienses, empresarios de ese país han optado por cerciorarse sobre las reglas de juego en proyectos de invernadero antes de colocar sus capitales.
Además del conflicto de la Barrick Gold, el consorcio Dream Casino enfrenta una demanda de nulidad por la supuesta concesión sin licitación del sorteo El Gordo Iberoamericano. Pero también múltiples demandas y embargos retentivos por alegadas deudas millonarias por la compra de bancas de apuesta a las empresas Virgilio Sport, Bancas Vilorio, King Sport, Iván Sport, Presidente Sport y Naco Sport.
Los líos de Dream, que de alguna manera afectan su crédito, son tan gordos como las presiones sobre la revisión del contrato con la empresa minera. Los empresarios canadienses que estarían interesados en invertir en invernaderos quieren actuar por la regla, con el más estricto apoyo en la ley, para evitarse conflictos.
Y la experiencia ha demostrado que así tiene que ser para también restaurar la imagen de las firmas canadienses. El contrato con la Barrick y las litis de Dream Casino han puesto en auto a los canadienses sobre sus inversiones en el país.
