Tránsito mortal
El tránsito volvió a reinar como la mayor causa de víctimas durante las navidades. Los índices no pueden ser más alarmantes. Sólo del día de Nochebuena a la víspera de Año Nuevo, 36 personas perdieron la vida en accidentes de tránsito. Si en condiciones normales el desplazamiento de vehículos es de alto riesgo, por las múltiples violaciones que lo caracterizan, con unos tragos el problema es peor. Es justo reconocer que la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) se empleó a fondo para tratar de reducir los accidentes, y que además muchas personas optaron por la tranquilidad del hogar, pero de todas formas el saldo fue deplorable. Los excesos de velocidad, violaciones a los semáforos y otras normas, así como el tráfico de influencia constituyen una de las principales causas de los fatales accidentes de tránsito. Se agrega también el deterioro de las vías y las condiciones mecánicas de los vehículos. Las víctimas de las navidades no hacen más que sonar la alarma sobre el desafío que constituye el tránsito y todo el sistema de transporte. Para enfrentarlo, al menos con un mínimo de eficacia, quizás sea necesaria más acción y menos teoría.
