Todavía sea cierto que el concejal opositor detenido por la supuesta trama contra el presidente Nicolás Maduro se haya suicidado en una comisaría de Venezuela, el Gobierno sabe que está compelido a probarlo sin la mínima pizca de duda.
Sin que se demuestre de manera creíble la conjura para atentar contra la vida del gobernante, el suicidio de Fernando Albán, quien se habría lanzado por una ventana del baño del décimo piso de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia, arroja muchas dudas.
Y para colmo las autoridades se han ocupado de incrementarlas al dar como un hecho la versión del suicidio sin antes realizar una investigación.
El suceso ha dado lugar a que la comunidad internacional reclame del Gobierno de Venezuela una investigación imparcial y veraz para establecer la verdad. Mientras tanto la oposición venezolana ha calificado la muerte de Albán como un homicidio, que es la imagen que prima hasta que pueda probarse lo contrario.
Se ha hablado de que ni siquiera hay ventanas en el lugar de donde se dice que se arrojó al pavimento con fines suicidas el concejal detenido por la dudosa trama para atentar contra Maduro.
